Mi padre estuvo 12 años tomando metformina para la diabetes.
Los efectos secundarios lo destruyeron.
Yo me negué a seguir ese mismo camino. Y para cuando termines de leer esto, vas a estar furiosa. Como yo lo estuve.
Empezó con metformina. Su doctor le dijo que era "el estándar de oro", que lo iba a tomar de por vida pero que era seguro.
A los tres meses empezó esa diarrea crónica que lo dejaba clavado al baño, esa náusea matutina que no se le quitaba con nada.
Le subieron la dosis. Le agregaron glipizida. Las manos y los pies empezaron a hormiguearle. Se le caía el sueño en la tarde y despertaba agotado.
Mi mamá decía que era como ver al hombre con el que se casó desaparecer de a poco.
12 años agregándole pastillas.
Y ni una sola vez alguien le preguntó por qué sus células habían dejado de responder a la insulina en primer lugar.
Murió hace cuatro años de un infarto.
Su A1C "controlada" en papel. Pero sus arterias por dentro hechas piedra.